May 22

THE INQUIRER.- La futura disponibilidad de la banda de los 700 MHz como resultado del ‘apagón analógico’ en ese país ha creado un debate tecnológico muy interesante. Una reciente propuesta de Jim Wu, profesor en Columbia, aboga por una ‘neutralidad wireless’, que permitiría a todos los dispositivos poder conectarse.

Aunque la idea parezca confusa, lo cierto es que podemos comprenderla mejor si atendemos a lo que ha pasado con las líneas telefónicas tradicionales, tanto en EEUU como en el resto del mundo: una vez se cumplan los requisitos técnicos - el teléfono, fax, módem, o router debía disponer de una conexión RJ-11y la circuitería necesaria - cualquiera de esos aparatos podía conectarse a la línea, y la competencia surge en las operadoras telefónicas.

Algo similar pretende Jim Wu, profesor de la Universidad de Columbia, que desde hace unos meses está tratando de convencer a la FCC - el organismo que rige las comunicaciones en EEUU - para que permita que esa futura banda sea un espectro neutral en el que todos los dispositivos puedan conectarse. Aunque la noticia afecta únicamente a EEUU, es más que probable que algo similar ocurra en el resto del mundo, incluida España, donde el apagón analógico sucederá en 2010 (2012 máximo en toda la Unión Europea).

Dec 06

ENGADGET.- Puede que tengan fama de ser gente tranquila, pero los neerlandeses (vamos a evitar llamarlos holandeses aunque sea solo por un día) definitivamente también son avanzados y diligentes. Prueba de ello es el apagón analógico que tendrá lugar este fin de semana, cuando se de cerrojazo a las emisiones analógicas que ocupaban los cielos desde 1951. Para el lunes, los Países Bajos se habrán convertido en el primer estado 100% digital del mundo (bueno, todavía está el cable y le queda para rato), pudiendo utilizar el espacio dejado por las antiguas frecuencias para emitir TV digital móvil o hacer hueco a la tecnología WiMax.

Los 74.000 hogares que quedan por ahí descolgados tendrán que comprar un sintonizador TDT si desean seguir viendo la televisión. Como sucede en otros países (tal es el caso de España) la oferta digital en abierto estará compuesta por unos pocos canales de dudosa calidad, de modo que quien quiera las últimas películas y series de televisión deberá cruzar los dedos para que a los programadores les de un aire y compren algo reciente, o directamente pagar a alguna de las compañías que ofrecen canales de pago para sus clientes.